10 de septiembre de 2007

EL SENTIMIENTO DE AMAR

El amor es el más bello sentimiento que puede vivir el ser humano. Cuando nuestro corazón ama hay una manifestación de ese sentimiento interior en todas las facetas de nuestra exterioridad. Todo nos parece bello, todo brilla ante nuestros ojos, cualquier circunstancia, pensamiento o pequeña expresión es motivo de una explosión de alegría.

El amor humano tiene como característica el deseo profundo de lo amado. Su presencia, su voz, su aroma, su gesto, su palabra… todo ello constituye la fuente de donde mana nuestra algarabía, nuestra fuerza, nuestra expresión, todo nuestro más hondo sentir.

No siempre es factible conseguir ese compartir, esta complicidad, esta unidad del que ama con lo amado y a pesar de ello en los primeros tiempos ese sentimiento inunda todo el cuerpo, todo el corazón, toda el alma, sin que nada, ni nadie sea capaz de acotar los límites. Es como una efervescencia sin control, un fluir sin límites, una energía sin freno.

Cuando ese sentimiento nace y se apodera así de todo nuestro ser hay que dejar que el proceso siga su curso, permitir que todo su caudal nos inunde y quizás arrase nuestro ánimo, porque no hay forma de detener esa inundación. A nuestro alcance tenemos pocos medios para retornar a nuestros días la calma y la paz.

Lo primero y lo único mínimamente admisible es aceptar ese raudal que nada puede anular, ni extraer de nuestro interior. Puede ser una aceptación con la alegría de vivir y sentir esa fuerza que nos inunda, que nos transporta y que en ocasiones nos hace perder la realidad para sumergirnos en el intemporal mundo de las sensaciones y de los sentimientos. Un mundo caótico de dicha, un lugar de derroche, unos minutos de ebria felicidad que nos enloquece, nos inunda, nos extasía hasta perder la noción del mundo, lugar y espacio en el que nos hallamos. Otros momentos pueden ser cubiertos de soledad, de tristeza… Pero la alternancia de esas vivencias nos ofrece el goce y la hermosa experiencia de todos y cada uno de los instantes. El amor vivido así es una locura de luces y sombras, de hundimiento y éxtasis, de risas y llantos.

La vida nunca fue un fácil camino y es necesaria la alternancia de las situaciones radicales para sentir vivir la vida en nuestra vida, para que la vida no sea lineal sino un camino y una andadura cubierta de vívidas experiencias, de extremas sensaciones. No experimentamos ninguna de esas situaciones de forma indefinida, porque sería una irrealidad en el tiempo. Lo radical nos traslada a etapas de inseguridad, donde nada es estable y nuestros fundamentos se tambalean. Ahí es donde el tiempo es nuestro aliado. El tiempo nos va favoreciendo con períodos de enorme trasiego, en los que vivimos esas crestas de alteración que nos hace cambiar las concepciones de algunas cosas, nos modifica otras, nos extrae prototipos ya caducos o nos aporta nuevas formas de ver, mirar y vivir. Esas aportaciones inician una nueva etapa a partir de la cual, y aligerados de lo innecesario, continuamos con nuestra andadura.

Lo importante, lo fundamental que hace que toda nuestra existencia sea sacudida, sea capaz de reformarse, de evolucionar, de elevarse… es una actividad que básicamente viene indicado y protagonizado por los sentimientos. El sentimiento es una vivencia inimaginable, capaz de cambiar todos los caminos, modificar nuestros pensamientos e incluso de nuestras más impensables acciones.

1 divagaron conmigo:

Fénix dijo...

Una visión muy interesante de un sentimiento universal como es el amor. Todos lo sentimos alguna vez en la vida pero pocos nos paramos a pensar su significado y su fuerza. Quizás sea esa capacidad para alterar de forma alarmante nuestro mundo lo que nos asusta del amor. Quizás sea esa capacidad para renovarnos y empujarnos a evolucionar lo que nos atrae del amor. Sólo tengo claro que nada sigue igual cuando el amor entra en nuestra vida: que los cambios sean para bien o para mal dependerá de nosotros.

Gracias por tus maravillosas locuras, me recuerdan lo mucho que me queda por aprender en este nuestro Camino. Sólo la locura puede cordura otorgar a este mundo de locos.

Un abrazo