13 de noviembre de 2007

EL ENIGMA DE LA COMUNICACIÓN


l lenguaje que utilizamos en una comunidad o país es compartido supuestamente bajo un mismo conocimiento y una muy parecida comprensión. Esa es la teoría. En la realidad está claro que el uso de ese lenguaje común, queda influenciado por variadas e innumerables influencias: la propia evolución del lenguaje, su variedad en el uso de términos, el territorio geográfico, el medio ambiente, las costumbres zonales, la edad, las relaciones, la propia interpretación y comprensión del individuo, la cultura, el grupo en general…

La comunicación ya de por sí complicada y difícil, dentro de un mismo ámbito por esas variedades globales, viene también alterada por nuestra forma de ser, por nuestra manera de ver las cosas, por nuestro carácter, por nuestro momento, por la situación del instante, por nuestro humor, por nuestra predisposición ante tal persona o tal otra... y así un largo etcétera de desigualdades que alteran nuestra expresión y comprensión. Un día nos levantamos de mal humor y todo nos molesta, incluso unos “buenos días”. Otro día amanecemos radiantes como la luz del día y resulta que es al otro a quien le desagrada nuestra comunicación. Es realmente complejo establecer una cierta regularidad. No quiero con ello decir que no exista, pero tenemos una tendencia a no encajar todos los humores del día, tanto nuestros como ajenos.

Cuando la comunicación quiere ser clara y concisa, o al menos mantener un mínimo de veracidad en nuestros diálogos, nuevamente topamos con la diversidad inevitable entre unos y otros. Lo que para uno resulta incitador, al otro le produce contrariedad, lo que a uno le entusiasma al otro le aburre, lo que para uno es la expresión momentánea, el otro lo interpreta casi como una manifestación categórica, y así sucesivamente.

Hay situaciones en las que nos proponemos tener, más que una relación cordial, un intercambio de visiones u opiniones provechosas para ambos interlocutores y entonces puede surgir la contrariedad de la distinta interpretación. A veces pienso que deberíamos establecer unas pautas iniciales para que nadie se llevara a engaño o para evitar posibles confusiones, pero también reconozco que ello sería motivo de cierta pobreza dialogante al estar limitados de antemano, al menos en una situación que debería ser amigable y distendida. La riqueza de uno, puede aportar mucho al desconocimiento del otro, tanto como la diversidad de opiniones, sin embargo la valoración de la situación no surge en iguales condiciones para todos. Por decir una barbaridad quizás se debería establecer una especie de consenso al estilo de J. Habermas donde se indicarían esas mínimas condiciones en igualdad y condición, pero sin duda ninguna, llegar a este extremo en la comunicación personal, haría perder todo el encanto, la frescura y la riqueza del diálogo.

La conversación, el intercambio, resulta a veces difícil y complicado, en ocasiones, incluso desagradable, aunque también es bueno reconocer, que un mal comienzo puede aportar un posterior buen proceso, porque el tropiezo inicial si se esquiva o se supera, sirve para mostrar las tendencias, gustos o preferencias de uno y la forma, el interés o la diversidad del otro. Oportunidades siempre enriquecedoras para todos, y más cuando aportamos a ello nuestros buenos propósitos e intenciones.

4 divagaron conmigo:

Currican dijo...

...

¡Fantástico!

...

MARIA dijo...

Permí­teme expresarte que ha surgido de tus comentarios.
Gracias por los que me han gustado y también por los que no.

Currican dijo...

...

Si los estados de ánimo influyen en la comunicación, pero quizás más profundamente de lo que cabria esperar del análisis de la cotidianeidad, la comunicación, influye tambien en el individuo.

El hombre como ser social, voluntaria o necesariamente que lo es, necesita de un código válido, uniforme, tanto para designar las cosas como para describirse a sí mismo.

Un ejemplo, "no tengo un buen dia" "lo dejamos para despues" o un ahora de moda "¿porque no te callas?", evitan, sustituyen los impulsos primarios, esos que convertirian la existencia humana en el más grande bellum omnium contra omnes.

Pero se finge, viene a confundir la esencia de las cosas con la intencionalidad última que es "estar de la mejor manera que creamos posible poder estar", llegamos a identificar los objetos, los estados del alma, con las palabras, queremos creer que ya lo sabemos todo acerca de algo en el mismo momento en que lo poemos expresar, colocar una "etiqueta", encerrar dentro del concepto que acaso no sea más que una metáfora, una bella descripción de algo a lo que no podemos llegar con los útiles que la naturaleza nos ha proveido; las cualidades que nos atribuimos no vienen a decir nada de nosotros mismos sino acaso lo más próximo al momento actual.

La condición de verdad pactada, que hay detrás del significado que damos las palabras, viene a ser un espejismo, que dibuja un oasis en la esterilidad del desierto. Un desierto en el que nos negamos a vivir. Un desierto que creemos poder transformar. El desierto que supone el conocimiento de la verdad de las cosas. Al mismo tiempo que se convierten en el origen de toda ética, en los límites de lo permitido y lo prohibido, en el bien y el mal, más allá de lo individual, de lo que de manera natural se nos presenta como agradable o desgradable, ¿Como sino explicar que aceptemos el sufrimiento en función del placer que a posteriori pretendemos poder lograr? ¿Como sino aplazar tanto en el tiempo la consecución de nuestros deseos? ¿Como sinó conseguimos aplacar nuestros impulsos más criminales?

¿Que son las palabras? Sonidos, impulsos que se generan de manera casi automática ante la recepción de ciertos estímulos, internos o externos.

Los conceptos no se forman en la unicidad de la verdad, se forman tanto en el conocimiento individual aprendido, adquirido, como en la aceptación colectiva del significado. La sobrepasan, la disfrazan, le dan utilidad.

El hombre en la mayor parte del tiempo utiliza su intelecto como el artista para modelar una obra, buscando la belleza de la paz social, al tiempo que la consecución de sus necesidades, pactándo una mínima base de lo que se considera estético. Pero al tiempo sin delimitar, sin intentar querer comprender que la obra no es sino una copia de lo real, de lo que verdaderamente es, el "ser" se manifiesta pues así por su relacion con el mundo, una relación, en la que finge por medio de la razón, por medio del lenguaje, al más puero estilo sartreano "el infierno es la mirada del otro". Se somete, se ignora, se disfraza. Se ve ante un espejo que siempre distorsiona la imagen.

Olvidamos a menudo que las ideas, que surgen, incansablemente en nuestro cerebro están quizá más allá de lo expresable, y en un acto de locura "las encerramos en unos términos, que las alejan, tanto más de su verdadero origen cuanto más hay de interés, tanto individual como social de que adquieran una función útil, funcional, homogeinizante del pensamiento de los grupos, de sus intereses, pero por tanto cada vez más alejadas de su origen.

En suma las palabras alejadas tando de la verdad intima del ser, como lo estan los conceptos de las cosas, se convierten poco a poco en una divinidad, un ser al que rendimos culto. Un ser en el que nos miramos. Un ser que es en si, algo parecido a la obra de arte perfecta, la imagen perfecta del ser humano y caemos en la esclavitud que supone dejar de ser.

Y olvidamos que todos los significados están sujetos a una temporalidad.

¿Es acaso la comunicación un imposible?

Me inclino a pensar que nunca hay que dar por concluida ninguna conversación. Toda conclusión es temporal. Abstracta. Un boceto. Pinceladas del lienzo. Un "teorema de la incompletitud". Un motivo, una razón para continuar... "Dentro de los límites que se desvelan, que se descubren, que aparecen".

La vida no es solo ciencia, la vida no es solo arte, ¿que es la razón sin la locura?

Dejémos que la locura se manifieste "como arte pactado". Dando descanso a la razón "ilimitada".

...

MARIA dijo...

Muy interesante tu comentario déjame resaltar algunas frases:

“ESTAR DE LA MEJOR MANERA QUE CREAMOS POSIBLE PODER”
Y así es, porque vivimos en sociedad, el hombre es racional y vive en sociedad, por tanto requiere de unas mínimas pautas de relación y convivencia.

“LAS CUALIDADES QUE NOS ATRIBUIMOS NO VIENEN A DECIR NADA DE NOSOTROS MISMOS SINO ACASO LO MÁS PRÓXIMO AL MOMENTO ACTUAL.”
El aprendizaje y la posterior adquisición de esas cualidades del hombre pertenecen a un proceso que inevitablemente nos lleva al momento presente. Nunca puede vivirse al mismo tiempo el recorrido y la meta, nunca está la semilla y el fruto a la vez. Así, el hombre que camina todo el proceso de la vida, no es tal, si antes no ha recorrido la infancia, la adolescencia, la juventud, la madurez y la vejez. Jamás podrá experimentar todas las etapas juntas, ni en distinto orden.
Los procesos son aplicables a toda consecución.

“LA CONDICIÓN DE VERDAD PACTADA, QUE HAY DETRÁS DEL SIGNIFICADO QUE DAMOS A LAS PALABRAS, VIENE A SER UN ESPEJISMO, QUE DIBUJA UN OASIS EN LA ESTERILIDAD DEL DESIERTO. UN DESIERTO EN EL QUE NOS NEGAMOS A VIVIR. UN DESIERTO QUE CREEMOS PODER TRANSFORMAR. EL DESIERTO QUE SUPONE EL CONOCIMIENTO DE LA VERDAD DE LAS COSAS.”
“La condición de verdad” es necesaria (entre otras) para entendernos, para relacionarnos, para establecer las pautas mínimas de convivencia y entendimiento en una sociedad que permita al hombre vivir y desarrollarse. Esa “verdad” es lo que es común a todos, y al igual que un hilo de Ariadna, nos da el utensilio, el medio, el elemento para acercarnos y expresar aproximaciones y tentativas de la otra desconocida Verdad.
Esa Verdad desconocida evidentemente no permite ser acotada, limitada, precisamente por ser desconocida. No creo que el hombre fije, por medio de la razón, sino que a través de la razón el hombre intenta dar explicación adecuada y oportuna a lo que va descubriendo y conociendo, aunque eso no significa que sea la Verdad, será un razonamiento o una aproximación y, mientras nadie pueda reprobarla, gozará de una cierta credibilidad. Una credibilidad que tiene como espada de Democles ese enunciado sartreano de “el infierno es la mirada del otro”, porque el otro, puede en cualquier momento encontrar un mejor razonamiento o un mayor acercamiento a la auténtica Verdad.

“OLVIDAMOS A MENUDO QUE LAS IDEAS… ESTÁN QUIZÁS MÁS ALLÁ DE LO EXPRESABLE, Y EN UN ACTO DE LOCURA…”
Lo que está más allá de lo expresable sólo puede balbucearse a través de palabras inconexas a la realidad, los ejemplos más claros los encontramos en los grandes místicos como San Juan de la Cruz, Santa Teresa, San Francisco de Asís, Maestro Eckart…

“EN SUMA LAS PALABRAS ALEJADAS TANTO DE LA VERDAD ÍNTIMA DEL SER, COMO LO ESTÁN LOS CONCEPTOS DE LAS COSAS, SE CONVIERTEN POCO A POCO EN UNA DIVINIDAD, UN SER AL QUE RENDIMOS CULTO.”
La verdad íntima del ser suele estar más allá de lo expresable y ciertamente también los conceptos de las cosas, porque los conceptos iniciales se convierten en enunciados, en pragmatismos, cuya permanencia histórica les otorga divinidad. Pero confío en que para esa falsa divinidad, tarde o temprano le aparecerá el “infierno” en la mirada, de aquel que sienta el afán de ir en busca de la Verdad (un ejemplo: Galileo Galilei). Tú mismo lo reconoces cuando apuntas “QUE TODOS LOS SIGNIFICADOS ESTÁN SUJETOS A UNA TEMPORALIDAD”.

Tu comentario termina con lo que es para mí un camino hacia la Verdad:
- LA VIDA NO ES SOLO CIENCIA, LA VIDA NO ES SOLO ARTE ¿QUÉ ES LA RAZÓN SIN LA LOCURA?
- DEJEMOS QUE LA LOCURA SE MANIFIESTE "COMO ARTE PACTADO". DANDO DESCANSO A LA RAZÓN "ILIMITADA".

La razón puede ordenar, en ese proceso del hombre, los rasgos de la locura. La razón es necesaria. Pero sólo la locura, por su intrepidez, su arrojo y su coraje es capaz de caminar hacia el misterio y lo desconocido del ser, habitáculo de la Verdad.