11 de noviembre de 2007

¿POR QUÉ VIVIR LO VIVIDO? - AHORA II

La vida es un continuo estrenar “ahoras”, siempre vivimos el momento presente, el instante que tenemos y es en ese espacio donde nuestra libertad es plena o al menos es donde escogemos lo que vamos a vivir, ya sea con algunos condicionantes que arrastramos o expectativas que esperamos, pero ambas cosas pueden ser modificadas en el hacer de este ahora.

La sucesión de los instantes van formando nuestra existencia y todos sabemos por experiencia que muchos de nuestros momentos son o los definimos como iguales, como repetitivos en el tiempo, porque tenemos una rutina y una sucesión de acciones equivalentes y porque en cierto modo, si todo fuera totalmente distinto difícilmente tendríamos puntos de referencia o lugares de asentamiento.

Cuando alcanzamos una cierta madurez en el tiempo, nuestra experiencia de la vida reconoce esa igualdad de momentos y situaciones parecidas, entonces actuamos en consecuencia de esa memoria y de esa experiencia del pasado. Hay hechos que sí permiten esa respuesta copiada de lo ya vivido porque quizás son superficiales o de relativa importancia, pero hay otras situaciones que independientemente de haberlas vivido y tener ya un cierto “conocimiento” de ellas creo que deben volverse a vivir, a pesar de todos los inconvenientes y de todos los problemas que supuestamente nos puedan acarrear, como son por ejemplo nuestras relaciones con los demás.

Vivir de nuevo una situación de cualquier tema o relación es siempre novedoso, independientemente de las ya vividas, porque algo siempre nos pueden aportar o desvelar. Seguramente repetir algunas situaciones y ciertas vivencias que se asemejan a las ya vividas pueden hacernos perder otras opciones, pero por mucho que vivamos, jamás las experimentaremos todas. Quizás la vida nos ofrece repetir aquellas que no acabamos de aprender, o aquellas que más nos aportan o las que más nos llenan, o las que más nos atraen. Cómo decía Ortega y Gasset “yo soy yo y mis circunstancias” y en ese ser yo en el mundo, esas circunstancias me afectaran, me alteraran o me modificaran en la medida que yo sea sensible y receptivo a ellas.

¿Por qué vivir lo vivido? Es una pregunta difícil de contestar porque no hay una misma respuesta para todos, como tampoco la hay para cada uno en exclusiva. Cada uno de nosotros en un momento y una situación puede actuar en consecuencia de su experiencia y de su forma de ser, puede evitar en lo posible vivir algo semejante a lo ya vivido o bien vivirlo de nuevo. Es ese instante de ahora el que te da la libertad de escoger.

7 divagaron conmigo:

Currican dijo...

...


La palabra es... libertad
Y el deseo puesto,
en la voluntad,
de que la libertad siga libre.

Cual baño anual de la diosa
para recuperar su virginidad...

La libertad,
se debe purificar.

...

MARIA dijo...

Nuestros deseos no son libres y pueden modificar nuestra libertad.
La voluntad si es libre, pero nuestra voluntad puede ser disfrazada, alterada por nuestros deseos.
Grande es el alma que a pesar de sus deseos sabe hallar la forma de vivir en libertad, usando la voluntad en su más pura esencia, es decir, virgen, sin la presencia, ni la influencia de los deseos.

Currican dijo...

...

Ser libres incluso de nosotros mismos.

¿utopía?

Cuestión de andar el camino.
Despejando incongnitas.

Grácias por el comentario.

...

MARIA dijo...

MI libertad SIN MI, ¿qué sentido tiene?

Entonces ya no hablamos de libertad, ya es otra cosa distinta, es vacío, es nada... es un no ser.

Andando el camino y despejando incógnitas adquirimos y aprendemos a vivir en libertad, con voluntad, con razonamiento, con comprensión, con verdad, que no libertinaje, porque mi libertad termina donde empieza la del otro.

Gracias a ti.

Currican dijo...

Un alma, un ser que estando en nosotros, libre, es capaz de mostrarnos esa otra parte que somos...

y que que nuestra voluntad deja ser.

MARIA dijo...

Divinamente bien expresado, el alma libre, sin freno porque nuestra voluntad se une a ella. Una voluntad guiada por el equilibrio del pensamiento, de la verdad y del corazón.
¿Existe?

Currican dijo...

Yo diría que si.