1 de noviembre de 2007

TEMPUS FUGIT


El tiempo vuela y gracias a Dios que es así. El tiempo en su transcurrir va llevándose nuestra vida y con ella lo vivido: nuestro pasado. Aquello que ya no podemos cambiar y de lo que tan sólo nos quedan algunas huellas, algunos trazos que guardamos cuidadosamente en nuestra memoria como grandes tesoros o enormes lagunas.

Somos lo que somos por lo que hemos vivido, por cómo lo hemos vivido y de la forma en que lo vivimos. A veces decimos que iniciamos un nuevo día y puede ser verdad, quizás cambiemos algunas cosas o quizás le demos la vuelta a todo, pero realmente no empezamos nunca desde cero, venimos de un ayer y tenemos ya una forma, una estructura. Creo que se puede decir que, incluso en el momento de nuestro nacimiento, de una manera u otra, llevamos algo que nos antecede, y no me refiero tan sólo a nuestro período de gestación, sino también, al de nuestro origen con las huellas de nuestros predecesores.

El tiempo vuela y lo bello de ese volar es que sintamos que hemos vivido, que aquello que ha existido y existe en nosotros, bueno o menos bueno, es la propia vida, una vida que nos ha hecho vibrar, que ha dejado su paso y que nos permite sentir viva la vida. Nuestros buenos momentos se irán almacenando en nuestra memoria como grandes tesoros y los menos buenos como enormes lagunas. Y es humano que ello permanezca en ese baúl de los recuerdos, la diversidad de los momentos nos permite valorar esa vida que se nos da.

En cualquier caso, aunque el tiempo vuele, eso no es lo más importante, lo que realmente alberga mi corazón es saber que he vivido, que vivo y que todavía me queda todo el resto de mi vida por vivir. No importa el balance, no interesa saber si hay déficit de tesoros o excedente de abismos, lo válido es que ambos dejen su paso.

9 divagaron conmigo:

Currican dijo...

...

"Somos los que somos por lo que hemos vivido"

Si, de vivir se aprende, y de mucho aprender se anda del amor a la paz, de la paz al entendimiento, del entendimiento a la libertad y con la libertad la ¿soledad?

Y nunca hay que dejar de andar.

Un saludo.

Y el deseo de mucha claridad, en tus pensamientos.

MARIA dijo...

Muy cierto ese "proceso" que has descrito, y te diré también que yo no lo experimento como un proceso lineal sino repetitivo en el tiempo, es el eterno retorno.
Cuando se vive la soledad que da la libertad aparecen de nuevo las ilusiones, nuevos sentimientos o alegrías y de nuevo empiezas el círculo. Es un proceso distinto porque ya llevas una andadura, pero en esencia es el mismo.
Gracias por tus buenos deseos.

Currican dijo...

...

Te veo después de esas líneas con más claridad.

De la existencia no escapamos,
con la voluntad puesta en la razón, descubriendo los acontecimientos ahora como únicos, ese eterno retorno es innegablemente rico.

Sin embargo, nada es lo mismo que ayer, incluso los recuerdos cambian. El vicio de la lógica nos lleva al mito, no a la razón.

Solo la genealogía puede poner claridad.

...

MARIA dijo...

Realmente me haces recapacitar y volver sobre mis palabras, cosa que te agradezco de veras.

Me gusta o es un defecto, no lo sé, razonar y desmenuzar lo que me importa o me afecta. Es cierto que nada es igual en ese eterno retorno, hay muchos factores que cambian, las personas, la edad, el entorno, la situación… pero sí creo o me parece que desnudar o intentar razonar una situación o un hecho a su mínima expresión, me permite en ocasiones descubrir que… no es exactamente lo mismo, pero casi. No sé si esa mínima expresión es un mito o una lógica subjetiva.

No se me había ocurrido pensar, ni por asomo, en la genealogía. Te diré que he estado hablando con otra persona sobre este estilo de cosas, previo a la lectura de tu comentario y al leerte creo que por diferentes caminos me estáis orientando hacia una observación sobre mi misma: la posibilidad de que sea mi forma de abordar ciertas situaciones y mi forma de ser en otras, o lo que es lo mismo, quizás no deba ser tan “loca, apasionada y romántica” con la vida, aun sintiéndome como el Ave Fénix.

Currican dijo...

...

Disculpa, no me malinterpretes, soy de "ciencias" y por lo tanto aún estoy aprendiendo a hablar, lo de conseguir comunicar algo es utopía:

Esa aparente contradicción entre forma de razonar y forma de ser, es tremendamente creativa.

Se están mezclando al menos tres temas importantes, los impulsos, la razón y los sentimientos, acaso también las pasiones.

Y unos vician a los otros...

El ideal para el entendimiento sería poderlos aislar y a posteriori que unos trabajasen para otros, ¿pero acaso no terminaríamos obrando antinatura?, me explico.

El fin último de la razón es conseguir extraer del medio aquello que necesitamos, no el de dominar nuestros impulsos.

Sucede a menudo, mejor dicho estamos acostumbrados a controlarnos, pero el fin de ese control no es más que aplazar la consecución de nuestros deseos.

Y esto a nivel primario. Llegados a un punto el razonamiento puede devenir-se rey, sin oposición. ¿Donde fue a parar el sujeto?

La razón puede convertirse en observadora, pero ¿ser el "drive"? pienso que no, es más me inclino a creer que cuando existen contradicciones, suele ser porque no hay claridad, existen variables ocultas, factores contaminantes, es el momento de trabajar para desvelarlos.

La confusión entre lo que cambia y lo que permanece es una herencia del platonismo (alguien por ahí me llamará hereje), verás porqué; la verdad no es el mundo de las ideas, la única verdad es la realidad que nos envuelve y esta es siempre cambiante, como cambiantes somos también nosotros, para abordarla, abordarnos, para extraer de ella lo "suficiente" como para manejarla, para entendernos, damos veracidad a las ideas de las cosas, funciona en muchos casos, pero no es verdad que las ideas -me repito- sean las cosas, ni la idea que tenemos de nosotros sea lo que realmente somos, lo creemos -mito- para poder "ir tirando".

Cuando nos miramos a nosotros mismos, es esto mucho más cierto que cuando miramos un objeto, -y no estamos abordando el tema de los acondicionamientos externos- así pues recurrir a seguir desvelando, lo que para la lógica ya está desvelado es, a mi modo de entender hoy la única forma de razón posible.

Estoy en el mismo punto que empecé hace muchos, muchos años, sin embargo, soy ¡tan distinto! y cogiendo tu frase final "aunque el tiempo vuele, eso no es lo más importante, lo que realmente alberga mi corazón es saber que he vivido, que vivo y que todavía me queda todo el resto de mi vida por vivir. No importa el balance, no interesa saber si hay déficit de tesoros o excedente de abismos, lo válido es que ambos dejen su paso."

Efectivamente, ¿que sería de los tesoros sin los abismos?, dejemos que se sucedan, pero vivámoslos como lo que son, descubrámoslos, tanto unos como otros.

Disculpa la brevedad en un tema tan interesante, cosas de la forma de vida actual.

Y

agradezco tanto tu tiempo como que me ayudes a matizar mis pensamientos.

...

MARIA dijo...

Vamos por partes, yo no soy ni de ciencias, ni de letras, creo que soy una mezcla de ambas y ya sabes lo del refrán: aprendiz de mucho, maestro de nada. Eso es lo que me pasa a mí. Así pues con pinceladas de aquí y de allí, lo mejor para mí es pasarlo por mi parecer y por mi sentir, procurando no decir ninguna barbaridad, que todo es posible.

Cuando algo se me instala en el pensamiento le doy vueltas y vueltas… hoy lo veo verde y mañana azul, pero intento buscar respuestas, pareceres, información… lo que sea, pero algo que dé elementos a mi razonar para encauzarle hacia un cierto sentido y una discutible coherencia.

¿Qué hace que hoy sea o piense de un color y mañana de otro? Pues como tú bien dices junto a la razón se mezclan los impulsos, los pensamientos, las pasiones, los deseos, las esperanzas… todo aquello que surge del sentir, que nace del corazón. Para mí el fin último de la razón es encontrar esa razón que dé sentido a mi sentir. Y la verdad es que difícilmente suele encajar, porque el corazón no entiende de razones y la razón no está para doblegarse ante el sentimentalismo. En esa línea escribí “La dureza de corazón” donde menciono a las personas que para ser fieles a su conciencia pueden llegar a ser crueles, sin maldad, sin intención, pero crueles para quien les afecte o reciban su decisión.

Mi gran defecto es precisamente razonar para hallar esa perfecta explicación de lo que el corazón siente. Es cierto cuando dices que la verdad no es el mundo de las ideas sino lo que nos envuelve, pero ante una situación, ante una época de confusión, ante las dudas se intenta partir de algún punto o concepto relativamente seguro, conocido o aceptado. Quizás sea para entenderme o seguir descubriéndome, en tus palabras creo que equivaldría a: “Cuando nos miramos a nosotros mismos (…) recurrir a seguir desvelando”
No todo es la razón, ni todo es sentir, como siempre lo mejor es hallar el punto medio. El día en que lo encuentre habré ganado todas las batallas que voy divagando en este blog.

Un último detalle, esa opinión tuya “Esa aparente contradicción entre forma de razonar y forma de ser, es tremendamente creativa.” Me ha parecido muy hermosa, y ese es mi gran defecto, los pensamientos, razonamientos y demás se disparan y suelo escribir bastantes excentricidades durante el proceso de “razonamiento” pero también es la ventaja de hacerlo en el blog, soltar sin graves consecuencias.

Gracias de nuevo por esos momentos de raciocinio.

Currican dijo...

...

Tu gran defecto es mi gran virtud.

Cada paso que doy, mi razón y mi corazón se presentan más cercanos, los presiento en el mismo órgano, ya ni siquera mi mente y mi cuerpo parecen estar separados.

En cambio, mi relacción con el entorno, se hace más distante, cada vez necesito menos de él, sino ya sólo para lo meramente material.

Se desvelan con el paso del tiempo las injerencias que lo social tiene en lo individual y acaso, se aprende a vivir por uno mismo, aunque solo sea para averiguar lo que realmente soy, lo que realmente deseo. ¡Sin ningún tabú!

Ese avance me permite aceptarme y por supuesto, alejarme de la conciencia social.

¿Alguna vez has pensado que no somos lo que se suele creer que somos?

Las barbaridades puede no sean tales. Se merencen tiempo y atención, antes de echarlas a la papelera. Las sorpresas están aseguradas.

...

MARIA dijo...

Tus comentarios los recibo con verdadera sinceridad, y aunque me gusta contestar a todos en igualdad de condiciones, en ocasiones, los tuyos precisarían de más contenido, de más detalle.

Cuando yo te comenté que mi gran defecto es el de razonar para hallar la explicación que el corazón siente, no me refería a un entendimiento conmigo misma, sino a hallar el sentido del por qué, mi manifestación (sincera, al menos ese es mi propósito) hacia el exterior, hacia los demás, no es el esperado. Sobretodo en algunos hechos importantes para mí. Es ese desajuste el que me produce los interrogantes.

Tú me dices que cada vez necesitas menos de ese entorno. Pues yo, en cierta forma, sí necesito algunas cosas de ese entorno, y esa necesidad es la que me crea inestabilidad cuando no recibo lo esperado y entonces es cuando surgen esas contradicciones conmigo misma.

Sí me he hecho esa pregunta que me planteas. Creo que en bastantes ocasiones. Hay épocas de cierta tranquilidad en mi ánimo y entonces no me preocupa mucho, pero cuando mi estado anímico está inquieto o alterado, entonces sí me cuestiono ¿por qué doy esa “imagen” que no se corresponde? Y a su vez ¿quizás el error está en mi forma de darlo a los demás?.

Supongo que es pedir demasiado el vivir en armonía por dentro y por fuera. De momento yo no pierdo la esperanza, al menos de intentarlo.

Currican dijo...

De acuerdo, pero conocer el entorno, lo que los demás quieren, ¿no es tan fácil como cambiar de "look" hacerte invisible y escuchar? Vivimos en un mundo de imagen, y por norma la gente es tan sencilla que cuando ve una imagen ya se comporta como si lo que hay dentro fuera eso.

Créeme, jugue con eso y aprendidí que al final todo son prejuicios.

¿De vuelta a los mitos?. Parece no haber razón en el comportamiento humano en sociedad.

Lo difícil es mantener la paz interior. Dar la imagen de paz suele ser tan sencillo como hablar poco, escuchar mucho y aparentar tranquilidad.

La no-relación entre lo de dentro y lo de fuera viene siendo manejable en condiciones normales, acaso es más dificil en estados de ansiedad. Y esos suelen merecer una atención especial.

Esa es mi experiencia, espero que te sirva. Practica un poco, con pequeños cambios. Verás que la gente tambien cambia.

De nuevo un saludo.