14 de diciembre de 2007

ELEVAR UN TEMPLO... A LA FUENTE...



elevar un templo
para consagrar
la fuente de donde mana
la irracionalidad
de los sentimientos
de las emociones
de los impulsos



26.11.2007
http://arkhentropia.blogspot.com/


Me presto estos versos del blogosfera Curricán y a partir de ellos, expresar lo inexplicable que me inspiran. Me parecen tan incitadores, tan bellos, tan inspiradores, pueden llegar a ser tan sensiblemente íntimos, tan mágicos… que rompo el límite de lo establecido y abro las puertas a la fantasía, al sentir, al manar de esa fuente oculta, doy rienda suelta a la irracionalidad que un sentir puede llegar a vivir en su mismo sentir.

La fuente, es para mí, ese latir alocado, impetuoso, irreflexivo e impaciente que palpita en el corazón, que se aloja en el alma y que discurre en la sinrazón de nuestros pensamientos. Es fuente sin caño y sin cauce, es un manantial libre de todas las manipulaciones humanas que sólo sirven para encorsetar con pautas exteriores la expresión y la vivencia del ser. La fuente… una composición musical de sentires, mares sin costas, bosques sin lindes. La fuente... nacimiento de lo irrazonable, expresión de libertad cuando la razón del hombre no hace acto de presencia. Todos tenemos esa fuente dentro de nosotros, a todos nos puede cubrir ese mar sin costas, ese bosque ilimitado, por eso lo irracional, lo disparatado, lo insensato, lo absurdo, lo extravagante, lo ilógico, lo descabellado, que nos permite la locura de la extrema libertad del sentir, del pensamiento, de la impulsividad… todo aquello que no cabe en la realidad, todo lo que no se permite en la sociedad, todo lo que no asemeja al método, a la cordura, a la razón...

Hay que “elevar un templo” a esa fuente, hay que evitar por todos los medios la presencia de la razón, de las pautas, de las normas, de los cauces dirigidos, porque en ese libre emanar de las emociones se expresa lo divino que hay en nosotros, lo misterioso, lo inefable, lo indecible… es la manifestación de lo increado, es la expresión de la vida, es el arco iris de nuestro corazón, donde todos los colores tienen cabida y expresión. Todo es nuevo, todo es mágico, es presencia, fuego naciente, tornado en el desierto, vehemencia de ahora, efusión del sentir… Todo es impacto y fuerza de vida. Todo es pura y auténtica creación.

En ese fluir constante de la fuente de nuestra irracionalidad, surgen impetuosos sentimientos, incorpóreos, inmateriales, íntimos, la esencia de nuestra vida, la naturaleza de nuestro ser, la manifestación de esa hondura nuestra que es la libertad de la misma vida que nos asiste, que nos vive y que nos contiene en todo su sentido, es la meta y el objetivo que da colorido a nuestro ser, a nuestro estar en este mundo.

Somos fuente de nosotros mismos, somos origen de donde mana nuestro sentir. Cuando la vida nos permite fluir todo ese caudal, nos emocionamos ante cualquier expresión, ante cualquier hecho, ante cualquier vivencia o manifestación de la misma vida… es una fuente que ella misma se otorga la vida si la dejamos manar, brotar y salir; su cauce, su recorrido es el sentimiento, es la pasión, es el vivir, un vivir que surge de dentro, es un vivir que se alimenta y se crece de nosotros mismos, con nosotros mismos, es una vida que tiene su sentido porque está dentro de nosotros.

Una fuente, una emoción, un sentimiento y todo el impulso que su propio correr nos da. Si cerramos esa emanación, si cortamos ese correr de los días, ese sentir de dentro, la fuente se dispersa, la fuente se seca, la fuente deja de manar, de fluir, de correr y de saltar. Demos paso a la irracionalidad, dejemos libre el camino de normas, leyes y pautas establecidas y que la fuente mane libremente a lo largo del camino, lugar de paso de otros cauces, de otras fuentes, de otros ríos, de otros caminos… lo irracional en libertad, la libertad de la vida, la libertad del sentimiento, la libertad de la chifladura.

Esos espacios de vida, de libertad, de emociones y sentires se asemeja a la erupción de un volcán y su emanación puede arrasar toda realidad, toda cordura del momento. La caída libre posterior dependerá de la pasión y fuerza de cada uno. En distintas ocasiones, volver a la realidad resulta triste, gris, pero esos espacios dan más vida, muchas veces, que la materialidad de la existencia.

Que cada uno escoja su mejor versión de vida, pero para mí es indudable que la riqueza de esas experiencias, de esas vivencias locas, pasionales, emotivas, irracionales, extravagantes... quizá fantasiosas y pérdidas de tiempo para muchos, son expresiones también de la misma vida pero en un sentido distinto, diferente, revelador, elocuente y con gran vehemencia en muchos instantes. Simplemente son otros espacios de vida, especiales y peculiares del sentir.

Elevemos un templo a esa fuente de donde emana esa otra vida que nace también del sentir más irreal:

elevar un templo
para consagrar
la fuente de donde mana
la irracionalidad
de los sentimientos
de las emociones
de los impulsos


GRACIAS POR ABRIRME LA PUERTA DE LA INSPIRACIÓN Y DE LA FANTASÍA.

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