23 de diciembre de 2007

LOS OTROS

Los otros. Todas las personas que rodean al yo que yo soy, son los otros. Los otros son para cada uno lo distinto, lo especial, lo ignorado, lo vulgar, lo cercano, el indiferente, el amado, la seguridad, el miedo, el amigo… el otro es alguien que está o puede estar cerca y que generalmente desconocemos o conocemos mal.

Un día cualquiera, cuando nuestros instantes se cruzaron, recibimos una impresión o simplemente les conocimos y nos limitamos a encasillarlos bajo el rótulo que nos pareció en aquel momento y quizás nunca más nos detuvimos a verlos de otra forma, a entenderlos de otra manera, a comprenderlos como quizás realmente podía ser.

El yo que soy, cambia en el transcurrir de los días, evoluciona, vive, siente, camina, tropieza, cae y se cruza con otros más, pero aquel que conocimos un día, aquellos con los cuales nos rodeamos más comúnmente, ese grupo heterogéneo, desigual, múltiple y diverso, en medio de los cuales, ese yo que soy, pulula un día y otro, descubre que así como yo no soy el mismo de hace unos años o simplemente no soy como me encasillan, esos otros tampoco lo son, tampoco son la primera vista, también han sufrido cambios, también han evolucionado, también son distintos a aquellos que un día conocimos, pero la cotidianidad nos ha inducido a verlos como aquellos primeros días, a mirarlos con la etiqueta catalogada, no nos permitimos ser perceptibles a los cambios, a la evolución, a la progresión, y de pronto, ahora, en este instante, sin saber cómo ni por qué, descubrimos que es distinto, lo miramos de otra forma, lo vemos de otra manera, se nos hace presente que no es lo que yo creo que es o lo que me ha parecido ser.

Los otros, ese grupo de personas con los que tenemos cercanía, asiduidad, monotonía, regularidad en un momento le descubrimos nuevo porque una situación distinta, una palabra diferente, nos hace ver que las personas que nos rodean no son aquellos que ya “conocemos”, no son aquellos que ya “sabemos”, no son lo que creemos que son. Evidentemente no es el grupo en sí, ni siempre es o ha de ser así, pero el simple hecho de descubrirlo en uno de ellos, de equivocarnos en uno de ellos, nos puede hacer recapacitar sobre la forma en que tan fácilmente catalogamos a los otros. Estos espacios de descubrimiento, de cambio, de encuentro, dejan paso a un nuevo encuentro, a una nueva cercanía, a un nuevo descubrir, a un sentir de bienestar, a un estar a gusto, a un encontrarse bien con la compañía de los otros.

En esas épocas de nuestra vida que nos sentimos rodeados de invierno y de oscuridad, los otros surgen como una especie de remedio natural, son curativos a nuestro caminar y en esos espacios de reencuentro, sin entrar, sin determinar, sin explicar, ni sin contar… sólo siendo sensibles y perceptibles a los otros, descubrimos como el valor y el nuevo sentido que encontramos son alivio a nuestra propia pesadumbre.

A todos los otros, que me rodean, a los ignorados, desconocidos, inciertos, anónimos y ocultos espero que tengamos la oportunidad, la buena suerte de encontrarnos en esos espacios de encuentro y de reencuentro donde de verdad nos vemos tal cual somos y no como nos encasillamos.

2 divagaron conmigo:

Anónimo dijo...

Felicitats

obdulia dijo...

Muy bueno e interesante to blog.



Obdulia