29 de septiembre de 2007

CUANDO TÚ TE VAS


Cuando tú te vas
quisiera que el tiempo corriera sin detenerse,
veloz marchara hasta tu regreso.
Sólo tengo tu voz a cientos de kilómetros,
sólo tus breves palabras alimentan mi amor,
palabras lejanas,
palabras aisladas,
palabras distantes,
pero palabras… nacidas de ti para mi.

Su sonido es la melodía que envuelve mi vida,
es color que pinta mis noches,
son destellos que alumbran mis penumbras,
pero tu voz se va…
y yo quisiera correr tras ella
para impedir que otros oídos la escuchen,
que otros labios reciban su aliento,
que otras manos cubran tu piel.

Y tú caminas hacia esa otra escucha,
hacia esos otros labios,
hacia esa otra piel…
y mi corazón se detiene
hasta que de nuevo tu voz resuene para mi,
hasta que de nuevo tus labios me hablen a mi,
hasta que… algún día…
tu caminar,
tu rostro,
tus manos,
tus labios,
me busquen solamente a MI.

28 de septiembre de 2007

FUNDIRME EN TI


Si tú me pidieras un deseo,
yo sólo tendría una respuesta.
Si tú me concedieras una pasión,
yo sólo tendría un sentir.
Si tú me dieras un momento,
yo sólo querría un instante.

Si tú me pidieras...
Si tú me concedieras...
Si tú me dieras...
Yo sólo desearía... fundirme en ti.

Fundirme en ti,
para beber el sabor de tus labios,
para unirme al calor de tu cuerpo.
Fundirme en ti,
para sentirme en tu alma,
para latir el latido del corazón.

Fundirme en ti, para ser... parte de ti.

Fundirme en ti
y rodearme de tus brazos,
y arroparme con tu cuerpo.
Fundirme en ti
y besarme en tus labios,
y acariciarme con tu piel.

Fundirme en ti y ser... parte de ti.

Fundirme en ti, existir contigo.
Ser tu cuerpo y tu alma y mi amor por ti.

27 de septiembre de 2007

... ES LA AUSENCIA DE TI


El ánimo amanece con nubes,
sin motivo aparente o... quizás sí.
Ciertos pensamientos revolotean y
ensombrecen el aliento que me alienta.
Momentos de inquietud, de inestabilidad,
el frío me rodea... es la ausencia de ti.

¿Dónde existes que nunca estás?
¿Dónde aguardas que nunca te encuentro?

Aterido el corazón que ama,
carencia de lo que el alma ansía.
Mi vida relega su sentido... es la ausencia de ti.

Vida mía que olvidas tu sentido,
por la ternura que nunca encuentras.
Origen de mis penumbras... es la ausencia de ti.

25 de septiembre de 2007

A VECES LAS PALABRAS...

A veces las palabras...
pueden llenarnos el corazón,
pueden darnos la vida.

A veces las palabras...
pueden destrozar el alma,
pueden ahogar la vida.

Dicen que las palabras se las lleva el viento,
pero dichas en el amor y el sentir,
nos dan la paz y la armonía,
nos abren las puertas y
permiten que entre la vida.

A veces las palabras...
nos pueden hundir en la tristeza y en la agonía.
A veces las palabras...
son sólo un sonido, una voz, una melodía.

Palabras...
sonido, voz, melodía...
palabras con amor...
paz, armonía... la vida.

23 de septiembre de 2007

LÁGRIMAS

Son diminutas, son transparentes,
en ocasiones hasta insignificantes
pero cuando surgen, cuando brotan,
encierran tras de sí…
un sentir, un deseo, un anhelo,
un mundo guardado dentro de mí.

Ellas… son silenciosas,
ellas… son sumisas.
Expresan un sentir,
nacen para no ahogar,
se alimentan de lo vivido,
surgen en soledad,
beben del pasado,
emergen para aliviar.

Ellas…
siempre tan calladas,
siempre tan sumisas,
siempre transparentes.

Cuando nacen,
su presencia calma el alma,
su compañía dulcifica el corazón,
su amistad aminora el instante,
su estar aligera mi pesar.

Ellas… ¡cuántos momentos… con ellas!

21 de septiembre de 2007

LA ETERNIDAD DE UNA NOCHE

Encuentro en la noche
de almas en turbación.
El ánimo expectante,
la presencia inquieta.

El anochecer en el horizonte
y sensaciones por descubrir.

Las manos acercan un cuerpo,
los labios unen los labios,
los cuerpos se enlazan en uno
y fugaz el momento
se desprenden los atuendos.

Rozar el alma en la piel,
dar vida a cada rincón,
saciar las ansias contenidas.

Instante anhelado.
Dos cuerpos, dos almas
deseo, pasión,
fusión de cuerpos,
unión de labios,
aroma de cuerpos,
calor en el lecho…

Una noche, la oscuridad
el ardor, la avidez
cuerpos, labios,
una cama, la piel...

Una noche: TODA UNA ETERNIDAD.

17 de septiembre de 2007

LA DESILUSIÓN DEL OTRO

Establecemos relaciones unos con otros y sin saber porqué, se nos cruzan en la vida personas que sin motivo aparente nos encandilan, nos deslumbran, nos fascinan, nada más verlas. Algo hay en ellas que nos sentimos como atraídos, como imanados hacia todo lo que brota o percibimos de ellas.

Son relaciones, amistades, conocidos que se convierten inesperadamente en motivo esencial o importante en nuestra vida. Cuando más nos acercamos más anhelamos conocer, cuando más nos relacionamos más deseamos saber, más necesitamos aproximarnos. Sin proponérnoslo catalogamos y valoramos al otro, en un abrir y cerrar de ojos.

De repente un día cualquiera, un suceso quizás insignificante, una visión distinta, una palabra diferente o un hacer inesperado, nos descubren aspectos que posiblemente ni habíamos pensado, que ni tan siquiera habíamos imaginado y ese ser pierde luminosidad ante nuestros ojos.

No es un juicio, no es un echar en cara, no es calificar, no es un condenar, no es un sentenciar, simplemente aparecen visibles ante nuestra mirada, exteriores, detalles, rasgos que ya estaban en el otro y que no habíamos percibido, no habíamos apreciado, no habíamos dado tiempo a descubrirlos. Cuando la visión del otro se nos expande, se nos amplia, aparece ante nosotros de otra forma, de manera distinta a como le habíamos “catalogado”; es como si viéramos a otra persona diferente de aquella que nos atrajo en un principio, de aquella que nos sedujo y que nos encandiló en un inicio. Y aquella pieza perfecta del puzzle resulta que ya no encaja, ya no se ensambla al tablero de nuestra vida. La luz de ese ser que nos atrajo sigue estando ahí, pero al ser nuestra visión más amplia, ese atractivo, ese imanación, ha disminuido, palpamos su empequeñecimiento.

Las personas, en general, no cambiamos tan radicalmente, no solemos disfrazarnos tan puntualmente, así pues ¿por qué sucede? Quizás podríamos decir que el ser humano, por defecto, enjuicia, valora y opina muy alegremente, muy fácilmente; nos dejamos llevar por nuestras inquietudes y por nuestras impresiones momentáneas, lo que nos provoca situaciones y relaciones fugaces, porque procesamos y valoramos efímeramente.

El otro, posiblemente es el mismo, pero nuestras miras ya no son las mismas, nuestra percepción ya no es la del comienzo, nuestras expectaciones al respecto se han esfumado, y aparece la desilusión. La desilusión del otro. Ese otro que quizás ni se ha dado cuenta de la movida ocasionada, ese otro que inocentemente hemos convertido en quien realmente no es. Ese otro, no es un objeto valorable a nuestro criterio, tampoco nosotros pretendíamos ese fin, pero la impulsividad, el encanto del momento, la magia del instante nos ha hecho enjuiciar lo que no se puede o lo que no se debe juzgar, porque nadie es ni debe ser juez de nadie.

15 de septiembre de 2007

BRIZNA DE AMOR

Amor, dolor en mi alma
Clavo clavado en mi más hondo sentir

Amor, audaz y fiel compañero
Valiente guerrero
Que ni el más hondo abandono
Logra hacerte morir.

Amor olvidado,
Amor traicionado,
Amor alejado,
Amor despojado,
Amor…
Amor… amado
Que arraigado estás… ahí, dentro de mi.

Renaces en una brizna
Te recobras en un breve sentir,
Retomas tus pasos
Y ahí sigues, dentro… muy dentro de mí.

11 de septiembre de 2007

CON SINCERIDAD

Desearía que mis dedos sobre el teclado transcribieran las sombras de mi pensamiento que en estos días revolotean como aves depredadoras de mis sentimientos.

Me sorprendo a mi misma que a estas alturas, algunos sucesos, sigan dejando la misma o parecida huella que en los días de mi adolescencia. Aunque según parece el que nace sentimental, romántico, soñador y con desbordada fantasía es imposible de reconducir.

Tengo otro blog que podríamos denominar como más serio y formal, aunque también en él dispare mis elucubraciones mentales, deseo que éste (y así lo espero) sea más sincero; aquí no debo guardar normas ni seguir pautas.

CORAZÓN

No sé si el sol solea
No sé si moja la lluvia
No sé si grisea el día
O la noche oscura es

No sé si habita la dicha
No sé que nada te cubre
No sé que desazón te aloja
O desasosiego ves

Pero... en la brevedad del momento
Alumbrando siempre la vida
Dentro, siempre muy dentro
Late y se oculta mi corazón.

Ah! Corazón...
corazón enamorado,
corazón castigado,
desdichado e ilusionado
guarida de pasiones
madriguera de deseos
alma, raíz y cueva de mis sentires

Eres la paz y eres la calma
Eres noche y eres día
Eres rabia, eres ardor
Eres tormenta y eres razón
Eres... en la muerte y en la vida
mi única y verdadera pasión.

10 de septiembre de 2007

EL SENTIMIENTO DE AMAR

El amor es el más bello sentimiento que puede vivir el ser humano. Cuando nuestro corazón ama hay una manifestación de ese sentimiento interior en todas las facetas de nuestra exterioridad. Todo nos parece bello, todo brilla ante nuestros ojos, cualquier circunstancia, pensamiento o pequeña expresión es motivo de una explosión de alegría.

El amor humano tiene como característica el deseo profundo de lo amado. Su presencia, su voz, su aroma, su gesto, su palabra… todo ello constituye la fuente de donde mana nuestra algarabía, nuestra fuerza, nuestra expresión, todo nuestro más hondo sentir.

No siempre es factible conseguir ese compartir, esta complicidad, esta unidad del que ama con lo amado y a pesar de ello en los primeros tiempos ese sentimiento inunda todo el cuerpo, todo el corazón, toda el alma, sin que nada, ni nadie sea capaz de acotar los límites. Es como una efervescencia sin control, un fluir sin límites, una energía sin freno.

Cuando ese sentimiento nace y se apodera así de todo nuestro ser hay que dejar que el proceso siga su curso, permitir que todo su caudal nos inunde y quizás arrase nuestro ánimo, porque no hay forma de detener esa inundación. A nuestro alcance tenemos pocos medios para retornar a nuestros días la calma y la paz.

Lo primero y lo único mínimamente admisible es aceptar ese raudal que nada puede anular, ni extraer de nuestro interior. Puede ser una aceptación con la alegría de vivir y sentir esa fuerza que nos inunda, que nos transporta y que en ocasiones nos hace perder la realidad para sumergirnos en el intemporal mundo de las sensaciones y de los sentimientos. Un mundo caótico de dicha, un lugar de derroche, unos minutos de ebria felicidad que nos enloquece, nos inunda, nos extasía hasta perder la noción del mundo, lugar y espacio en el que nos hallamos. Otros momentos pueden ser cubiertos de soledad, de tristeza… Pero la alternancia de esas vivencias nos ofrece el goce y la hermosa experiencia de todos y cada uno de los instantes. El amor vivido así es una locura de luces y sombras, de hundimiento y éxtasis, de risas y llantos.

La vida nunca fue un fácil camino y es necesaria la alternancia de las situaciones radicales para sentir vivir la vida en nuestra vida, para que la vida no sea lineal sino un camino y una andadura cubierta de vívidas experiencias, de extremas sensaciones. No experimentamos ninguna de esas situaciones de forma indefinida, porque sería una irrealidad en el tiempo. Lo radical nos traslada a etapas de inseguridad, donde nada es estable y nuestros fundamentos se tambalean. Ahí es donde el tiempo es nuestro aliado. El tiempo nos va favoreciendo con períodos de enorme trasiego, en los que vivimos esas crestas de alteración que nos hace cambiar las concepciones de algunas cosas, nos modifica otras, nos extrae prototipos ya caducos o nos aporta nuevas formas de ver, mirar y vivir. Esas aportaciones inician una nueva etapa a partir de la cual, y aligerados de lo innecesario, continuamos con nuestra andadura.

Lo importante, lo fundamental que hace que toda nuestra existencia sea sacudida, sea capaz de reformarse, de evolucionar, de elevarse… es una actividad que básicamente viene indicado y protagonizado por los sentimientos. El sentimiento es una vivencia inimaginable, capaz de cambiar todos los caminos, modificar nuestros pensamientos e incluso de nuestras más impensables acciones.