17 de enero de 2008

ABSURDA AVIDEZ

Caminos desconocidos,
sentires ansiosos
y una andadura con ceguera.
Búsqueda de lo que se tiene,
ávidos de lo que se aloja,
pero ciegos de pensamiento.
Obcecados, tercos, obstinados...

La vida grita,
y no escuchamos.
La vida muestra,
y no vemos.
Las palabras, los conceptos,
experiencia y verdad aparecen,
pero las apartamos, ni miramos siquiera. ¡Fuera!

Terquedad, tenaz terquedad,
que ata y aprisiona
en la más absurda de las prisiones.
Ceguera de entendimiento.
Ignorante de lo propio.
Esclavos inconscientes de la absurda avidez.
.

4 divagaron conmigo:

Sophia dijo...

Tan dificil, tan complicado combinar el sentido con la sensibilidad, la razón con el sentimiento, el conocimiento con la pasión.
No podemos caminar sin raciocinio, ¿pero si sin pasion?
No podemos caminar sin escuchar
¿pero si sin filtrar todos los rumores que nos envuelven de duda?
No podemos caminar sin conocer
¿pero si siendo conscientes de todas las implicaciones de cada uno de nuestros pasos?

Sophia contradecida

Un abarazo

MARIA dijo...

.
La contradicción es la realidad de los humanos, no sabemos muchas veces combinar, hallar el equilibrio entre los extremos y nos damos de bruces en la más absurda avidez de todo razón o todo sentimiento, de toda pasión o toda frialdad, de toda realidad o toda fantasía…

Y seguimos caminando en la ignorancia y en la experiencia, y lo vemos y no lo queremos ver…

Siempre ansiosos y mientras perdiendo nuestro ahora y nuestro aquí.

Abrazos para ti.

María, también contradecida.

IGNACIO dijo...

Eso pasa habitualmente, porque caminamos por la vida sin profundidar en lo que significa nuestro paso, dejarse llevar por las pasiones libremente sin obcecarse, tratar de controlarlas es el remedio, aunque nada fácil.

Besos Maria.

MARIA dijo...

.
Así es Ignacio, caminamos en la ansiedad y en la ceguera de nuestras pasiones, de nuestros deseos, de nuestros anhelos... y en ocasiones son tan fuertes, y pueden ser tan potentes, que nos anulan o disminuyen en gran manera. Aunque los veamos, aunque nos demos cuenta, aunque nos lo griten somos como incapaces de reaccionar. Nos dejamos llevar.

Como bien dices, lo idóneo sería no obcecarse, saber admitirlas sin que nos dominen o nos manipulen, pero muchas veces todo ello se convierte en una auténtica heroicidad.

Gracias por tus palabras.
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