6 de enero de 2008

DIÁLOGO SIN PALABRAS


Hay diálogos que son mucho más expresivos que una gran manifestación vocal, que una extensa retahíla de términos, o de una cuidada y preparada oratoria.

Existen muchos diálogos sin palabras, en el recuerdo y en la memoria las palabras quizás se olvidan, posiblemente no seamos capaces de expresarlas tal como fueron dichas… sin embargo una expresión o un gesto pueden quedar impresos en nuestro corazón como algo siempre nuevo y siempre lleno de lo que se vivió, se sintió, se vive y/o se siente.

Hay diálogos sin palabras que transcurrido el tiempo nos siguen diciendo, nos siguen hablando, continúan dándonos su mensaje, siguen estando con nosotros, en lo más íntimo y en lo más velado de nuestro sentir.

Hay personas que llegadas a la vejez o aquejadas de algún tipo de enfermedad olvidan hechos y momentos y sin embargo pueden reaccionar ante una manifestación, ante una expresión del rostro, del cuerpo o de un simple gesto.

Evidentemente todo tiene siempre varias lecturas, pero mi deseo es expresar un diálogo amistoso, amable, afectuoso, amigable, cercano, amoroso, con ternura, de acercamiento… y expreso sólo unas pinceladas improvisadas.

Un abrazo.
Un abrazo es sentirse acogido, amparado bajo la suavidad o la fuerza de un sentir que te rodea, te acoge o te aprieta contra sí.
Un abrazo es encontrarse con otro cuerpo que te atrae hacia sí para que recibamos aquello que nos ofrece.
Un abrazo es la vida de unos instantes eternos y breves donde se escucha y se nos da lo que las palabras nunca podrán expresar.
Un abrazo nos puede explicar todo lo que un corazón siente, todo lo que un corazón da, todo lo que alguien sin más te brinda.

Una mano.
Unir las manos, puede unir lo que está separado.
Sentir el tacto suave de una mano es ser acogido, ser amparado por otro que se nos acerca.
El roce de una mano puede ser, en ocasiones, una descarga, una descarga capaz de sacudirnos todo el cuerpo.
Un simple roce puede hacernos dar cuenta de lo que no hemos sido capaces de ver con nuestros ojos o escuchar con nuestros oídos.
El roce de una mano puede ser simplemente darnos cuenta que algo común se comparte.
La mano es el acercamiento del otro, es la cercanía del otro, es el respeto, la confianza, el darse, el ofrecerse…

Una mirada.
La luz de una mirada es una de las expresiones más distintivas del alma.
Una mirada puede mostrarnos la vida que se anida en el otro.
Una mirada puede transmitir lo que los labios son incapaces de pronunciar.
Una mirada sincera nos abren al otro sin necesidad de más.
Una mirada inocente anula nuestro rencor, nuestra rabia, nuestro malhumor, nos calma, nos dulcifica, nos enternece, nos pacifica...

Una sonrisa
La llenura de una sonrisa es el más bello canto que pueden expresar nuestros labios, un rostro, el complemento perfecto de una mirada.
Una sonrisa que nace porque sí, que se da porque no puede guardarse, porque ha nacido para ser entregada… es el encuentro, es un don, es un abrazo al corazón.

Muchos gestos y expresiones pueden componer ese diálogo, quizás muy poco usado, muy poco utilizado, muy alejado de nuestras relaciones de hoy; lo reservamos para los nuestros más cercanos (y no siempre), para los miembros de nuestra familia porque la sociedad está caótica, está asustada, está reprimida, vive en la fachada de lo que realmente somos y de lo que sentimos, pero siempre existe algún momento donde sin darnos cuenta entablamos, sin palabras, un diálogo, una “conversación”, un intercambio.

Existen tantos diálogos sin palabras, que cada uno puede componer su propio “diccionario”, no es necesario aprenderlo, ni enseñarlo, porque el lenguaje del alma, la manifestación del corazón, la verdad del sentir, es una expresión que todos entendemos, todos la sabemos leer y todos somos capaces de expresar y de dar.

No se necesitan palabras ante:

  • La contemplación de un rostro
  • La canción de un aliento
  • El estar de una presencia
  • El eco de un sentir
  • La escucha de una llegada
  • El apoyo de un hombro
  • El roce de una mejilla
  • La voz de un gesto
  • El silencio del otro
  • El cuerpo que se une
  • … …

2 divagaron conmigo:

Clair de Lune dijo...

Las mejores conversaciones, las más intensas y expresivas son aquellas en las que no hace falta decir ni una palabra. Es difícil intentar describirle a alguien un sentimiento de amor, de amistad...porque ni con todas las palabras del diccionario podríamos acercarnos si quiera a reflejar toda esa emoción que queremos mostrar. Es por ello que la mejor manera de hacer llegar ese sentimiento a otras persona nunca será únicamente hablando, seguramente no hará falta ni soltar un sonido de nuestra boca. Sin embargo pequeños gestos y acciones pueden llegar a ser la mejor explicación o definición para un sentimiento. Un fuerte abrazo hará que sobre cualquier palabra, el silencio y el roce lo dirán todo...Las miradas, qué decir de ellas, dicen que los ojos son la ventana de nuestra alma, siendo así, qué mejor que un intenso baile de miradas para expresar todo lo que los labios no pueden. Y las sonrisas, esas quea veces muestran nuestro agradecimiento con una pequeña timidez y otras dejan ver la radiante felicidad que se ha apoderado de nosotros. Me gustó tu reflexión, tal vez haya echado de menos los besos dentro de esa pequeña lista de acciones que has descrito, pero aún así me gustó. Lástima que en un blog generalmente sólo se utilicen las palabras para expresarnos.

Saludos,

Clair de Lune

MARIA dijo...

¡Qué bien me entendiste!

Es muy cierta tu observación, no detallé “los besos” y es que observando la línea de nuestros blogs, los besos casi merecen un escrito aparte. Quizás en algún GRAN momento de inspiración me atreva a escribirlo, pero es una vivencia tan personal, tan íntima que creo que detallando esas otras expresiones -quizás más generales-, cada uno encontrará en su “diccionario personal” el mensaje, el sentido, la emoción, el sentimiento… del beso. Las palabras difícilmente pueden hablar del amor, del deseo, de la alegría, de la pasión que evoca y da un beso.

Es una lástima, sí, que debamos usar las palabras en los blogs, pero creo que bien usadas, mínimamente cuidadas y escogidas pueden inspirar mucho más de lo que podemos leer literalmente, tú querida Clair eres una buena muestra de ello con tus relatos.

Gracias por tu sensible comentario.
Un abrazo.

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