1 de febrero de 2008

AMOR Y DOLOR

La vida te lleva a mi vida.
Es un comienzo, es un principio, es… el inicio.
Curioso momento… uno más.
Una palabra… mi atención.
Una sorpresa… mi desconcierto.
Una frase… un cauce.
Misterio… una trama.
Un cruce de opiniones… y surge la propia vida.

Lo desconocido… se muestra sutil.
Tu acercamiento… desvela dolor.
Y entre toda esa amalgama de comunicación,
aflora el sentir, distante, disfrazado, oculto,
pero compañero de mi corazón.

Es un sentir conocido,
es un viejo desear,
es el amor oculto,
enmarañado, disimulado, velado,
asfixiado en el tiempo,
pero vivo… que grita su cautividad.

Momentos vividos,
conocidos por mí,
viejos en la historia del mundo,
nuevos ahora, en este vivir.

Late el corazón, por el dolor de lo ajeno.
¡Grita el alma!, por ese viejo y persistente sufrir.
Es el amor que golpea de nuevo,
la puerta que no se ha de abrir.

Y mientras…
tu camino que no es mi camino,
tu amor que no es mi amor,
tu dolor que no es mi dolor,
se cruzan en un sentir común,
en un cercano sufrir,
en un querer compartir,
pero tu camino no es mi camino,
ni tu amor es mi amor,

sólo me queda... acompañar tu dolor.

2 divagaron conmigo:

nachodenoche dijo...

Hay que abrir aquellas puertas que un día cerramos, más si es el sentido común el que nos guía, ¿Porqué no hacerle caso?

Bs.

MARIA dijo...

.
Es difícil hallar la respuesta a tu pregunta.

Cuando se cierra una puerta siempre queda algo tras de sí, el paso del tiempo adormece la furia, la tristeza, la pasión... pero siempre algo queda y nunca sabes si hacer caso al sentido común o al corazón.

¿Qué es lo mejor?

Saludos Ignacio, me alegra que tú si abras la puerta, al menos ésta, la de las "Locuras".

Bs.
.