24 de julio de 2008

ADENTRO Y AFUERA


Cuando la noche aparece en pleno día,
no es el sol el que se oculta
es la tristeza quien nos cubre.

La cumbre del camino
no siempre es cuesta arriba,
hay días que aún teniendo el cielo dentro
caemos en el abismo.

Somos frágiles,
nuestro andamiaje se altera
y el dentro se resiente.
Quisiera recuperar, rehacer,
coser, curar y cuidar tus heridas,
pero las heridas de lo andado no se sanan,
cicatrizan y dejan ahí sus huellas.

Huellas mecánicas, exteriores,
externas, foráneas,
que oprime el adentro,
golpea el ánimo
y abre la puerta a la tristeza.

La noche aparece en pleno día
aunque en el adentro
el fuego del amor
luzca en todo su esplendor.

Y es que no siempre el sentir tiene su vivir.
*

15 divagaron conmigo:

TOROSALVAJE dijo...

Somos tan frágiles, tan dependientes de los sentimientos, de las emociones, que a veces un minúsculo acontecimiento puede hacer que se haga de noche al mediodía.

Bello poema.

Besos.

IGNACIO dijo...

Así como lo describes creo que debe ser un sentir, no siempre se vislumbra todo con claridad, cualquier pequeño matíz, puede hacer que las noches sean de luna llena, o los días se nublen de una espesa niebla.

El fuego del amor perdura, mientras el sentir tiene un cómplice, la vida.

Besos María, tus poemas cada día son más "tuyos".

Loser dijo...

Qué evocadoras son tus letras, María.
una suerte inmensa el haberte descubierto.

Raquel Fernández dijo...

Las noches en pleno día son las más largas y las más difíciles de sobrellevar.
Muy buen poema. Un abrazo.

Camille Stein dijo...

a veces las nubes nos cubren los ojos de lluvia... mientras el sol se rasga en dentelladas de luz

a veces nos tambaleamos, deseando que la tristeza nos abandone con un portazo

hay noches menos oscuras que estos días nublados de aquí dentro...

un beso

Verbo... dijo...

Solo con el tiempo
las heridas sanan
y algunas
las que dejamos que sanen.

Un beso Linda ♥

M.

efe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
efe dijo...

A veces hay que salir para poder volver a entrar.
Las cosas de dentro son frágiles pero el amor todo lo cura.
Es una buena parada.
La de recalar en tus pensamientos.

Un cordial saludo.
efe

CONRA dijo...

Hola Maria.
Es cierto que existen amaneceres
en que la nostalgia nos invade
como bien expresas en tu poema.
No obstante, tenemos
que ir zurciendo los pedazos de la
piel, que nos vamos rompiendo
por los caminos, para poder
seguir viviendo.
Te lo dice una cazadora de sueños.
Un abrazo y hasta pronto.

María dijo...

Durante el día puede aparecer la noche así como la niebla, y no ver el sol aunque esté reluciente, porque la melancolía nos puede apoderar por causas externas ajenos a nuestro interior, porque somos personas con sentimientos y las cosas nos pueden hacer daño, ya que no tenemos el corazón de hierro.

Te deseo un feliz comienzo de semana.

Un beso.

Catalina Zentner dijo...

El fuego del amor, cuando es auténtico, siempre luce en todo su esplendor.

Mi abrazo, en este ratito que tengo libre y acudo a visitarte.

Oceanida dijo...

Bello Maria, como un eclipse.

Besos y abrazos amiga mia.
Que bueno leerte de nuevo.

Oceanida dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Zârck. dijo...

Ves, yo no se que decir a esto.
Un saludo.

marea dijo...

QUE BUEN POEMA.QUE POCO HACE FALTA PARA QUE LA LUZ SE TORNE OSCURIDAD Y APAREZCA LA TRISTEZA DEL ALMA.SALUDOS
marea.myblog.es