29 de marzo de 2011

ISABEL


cumplidos los círculos
su guadaña señaló el fin

presencia temida
color de miedo en tu semblante
momento sin anuncio
completando la esfera

se desvanecen las indiferencias
se equilibra el dar
el callar
tu larga andadura
susurra un quedo adiós

atrás quedan esos pies desgastados
esas manos esculpidas a paso de tiempo
se entierra tu lucha
y ese cansancio consumiendo
hasta el tiempo de espera

aquí
los andrajos
el llanto
y la amargura
vuela dichosa
al encuentro
de tu ganada libertad
el cielo
abrió por fin sus puertas para ti

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*

8 divagaron conmigo:

TriniReina dijo...

Quizá allí encuentre la dicha que aquí se le negara.

Afortunados los que creen en el más allá.

Siento tu dolor entre tus letras.

Te abrazo

Sir Bran dijo...

Hay despedidas que no sabrán librarse de su aire definitivo... pero tiene que ser así, todo tiene su fin (ya lo decían los Módulos), y las estancias no iban a vivir al márgen de esa finitud.
Un recuerdo... si que se puede quedar.
Ojalá que sea bello.
Besiños.

De cenizas dijo...

Preciosamente triste... y esperanzador.


besos

Igna dijo...

Que gran legado le dejas en palabras, y a buen seguro te regaló buenos momentos, ya sabemos aquello de que la vida es verla pasar, y pasó llegado su tiempo.

mejores tiempos la esperan.
Un abrazo.

josefina dijo...

Bonita despedida.
Un beso

MaLena Ezcurra dijo...

La despedidas son como la muerte se llevan todo.


Te abrazo poeta de la palabra esencial.


M.

Juan de la Cruz Olariaga dijo...

Letras de una magnitud y peso poco común, siempre son así tus poesías.

Será por eso que me llegan tanto.

Alguién ha volado, alguién ha dejado el peso de esta tierra y su cuerpo, para ser eternamente libre, y realizar un vuelo sin fin, lleno de paz y horizontes inmaculados.

Maravillosamente escrito, imposible no integrarse a esta despedida.

Un beso más que grande POETA.

Juan

qui sap si... dijo...

Segada de dalt avall
cau feta miques
l’ànima trontollant
dins d’un cos marcit,
rere uns ulls de vidre
i un mig somriure
que neix en el instant finit.
Balla encara mig inert el balancí,
bressol d’un cos pansit,
arrugat,
abandonat.
En el dolor dels moment,
queda la pau i l’etern silent,
que va deixant el fi tel,
caient,
al descobert,
l’ocàs del jorn,
l’adéu a la lluita.
Enrere queda desgastada
la fortalesa i la tossuderia,
que el temps erosionà
sense guanyar mai el coratge.
Cansada,
gronxa encara la inèrcia
de la vida fugida,
el balancí,
que presenta respecte
al dia que marxa
i s’enduu con un recent nascut,
l’ànima lliurada
en el darrer raig de llum.