6 de julio de 2011

IMPERTÉRRITA




como roca de acantilado
tu presencia asoma inmutable
al roce de las aguas

olas de invierno te azotan
con frío y sin piedad
en el horizonte opuesto
la dulce marea
te acaricia en los estíos

erigida en tu altitud
pareces carecer de dolor
ser ausencia de heridas
pero en cada roce de humedad
en cada presencia de caricias infinitas
te entregas calladamente
a las aguas que desgastan
la dureza de tus piedras…






Pinturas de Isabel NAVARRO



Safe Creative #1107059615991

*

6 divagaron conmigo:

TriniReina dijo...

El mar desgasta las rocas, pero l amemoria se niega a desgastar algunos recuerdos...

Hermoso el poema y, cómo no, las pinturas de Isabel.

Besos

De cenizas dijo...

El desgaste puede ser una entrega amorosa; la ola, esencia de beso...
Hay rocas que sienten... y aman... y son amadas.


besos

TORO SALVAJE dijo...

Sufre en silencio.
Lo que ocurre es que solo reparan en ello los poetas.

Besos.

MartinAngelair dijo...

...

en el horizonte opuesto
la dulce marea
te acaricia en los estíos

erigida en tu altitud
pareces carecer de dolor

...

M.V.


Eres fantástica María.




(...como esa niña llamada Isabel Navarro a la que hace tiempo nos hiciste llegar...)





P.S..- aqui en mi tierra, estos últimos días parece, en comparación, que hemos vuelto a la Primavera,... :)


Besos.
B.T.C.M.

Sir Bran dijo...

Las olas se rompen como llamadas que desean difuminarse...
pero la roca las siente,
en su infatigable acoso.

Nada es imperturbable.
Ni siquiera la razón.

Besiños.

Pablo Hernández M. dijo...

en definitivo... las caricias tienen algo de ola