Fotografía: Nacho Gabrielli
y descendió a los infiernos
el alma sin un adiós
atrás las estrellas
ensortijadas a la noche
los murmullos empalados
al alambre de las horas
el trayecto
perdido
entre el averno
y la arteria del olvido
como fugaz cometa
desciende el alma
sin un adiós
en la órbita del egoísmo
*





9 divagaron conmigo:
El trayecto
perdido
entre el averno
y la arteria del olvido...
Alma que vive entre la pasión y la indiferencia; sensible y fugaz.
Saludos Maria, un beso.
Triste cometa de órbita extraviada.
Un saludo, gracias por pasar por mi espacio.
Pd: Espero un día coincidir en Zero Art
Y, cuando el alma desciende, hace falta mucho aire para volver a elevarla. Aún así, probemos...
Besos
Es que el adios se hace
más doloroso cuando
no se quiso hacerlo palabra
o no hubo tiempo de decirlo.
Un abrazo muy grande.
Me gusta la comparación del alma con una cometa, desciende y desciende en la órbita del egoísmo. Tal vez cambie el viento y se vuelva a elevar, por eso no se despidió.
Besos y gracias por tu vista a mi blog.
El alma es la esencia de todo vuelo... y a la vez de todo aterrizaje... la creo dócil y nada pecaminosa, por ir a posarse en el egoísmo.
Sólo ella tiene tanto derecho.
Siempre bonita tu escritura.
Besiños.
La órbita más horrible de todas.
Besos.
Tacndo fondo que se dice...
Un abrazo.
Volver a orientarse en el camino, deslizarse en versos cristalinos...sigamos divagando, María.
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